La Muela del Diablo

Una Huella Natural en el Valle de los Cóndores

La muela del Diablo, según historias cuentan que, en la Región del Maule, en la zona de la cordillera cercana a San Clemente, el diablo dejó una muestra de su “existencia” y se le cayó parte de su dentadura, quedando allí depositada durante millones de años como un testigo silencioso del paso del tiempo y del origen sobrenatural que la tradición popular le atribuye.

 A partir de esta creencia surge la Muela del Diablo, también es conocida como Las Tinajas entre los arrieros, una de las formaciones geológicas más destacadas de la Región del Maule, acompañada por el Colmillo del Diablo, otra formación que complementa el paisaje y aumenta su valor escénico y geológico.

Muela del Diablo

Su peculiar forma, que recuerda a una muela que emerge desde la cordillera, refuerza el cuento imaginario popular, el cual forma parte del patrimonio cultural del territorio y reflejan la forma en que las comunidades han interpretado el paisaje a lo largo del tiempo. Esto lo convierte en un punto de referencia natural y patrimonial, tanto para el territorio local como para toda la región.

Este sitio de interés, junto con otros sectores cercanos, forma parte del proyecto Geoparque Pillalmapu, el cual se encuentra en proceso de postulación para convertirse en Geoparque Mundial UNESCO. Este proyecto busca promover el desarrollo sostenible a partir de la puesta en valor del patrimonio geológico, biológico y cultural del territorio, para así generar que la población pueda generar conciencia y conservar bien del lugar.

Origen de la Muela del Diablo

Tanto la Muela del Diablo como el Colmillo del Diablo son formaciones geológicas resultado de la combinación de procesos volcánicos y erosivos que, en el transcurso de millones de años, moldearon las laderas del valle. Ambos son restos de toba riolítica soldada a débilmente sinterizada, relacionado a los procesos volcánicos que ocurrieron durante el Pleistoceno Medio (781.000 a 126.000 años). Se depositaron sobre el extremo occidental de la cordillera, la que actuó como divisoria natural entre los ríos Maule y Campanario, cerca de 2 km al este de su confluencia (Hildreth y Fierstein, 2024).

Muela del Diablo

El Colmillo del Diablo tiene unos 100 m de ancho y 60 m de altura, y se caracteriza por estar intensamente erosionado en forma de agujas de colores marrón claro a marrón rosáceo, algunas de hasta 30 m de altura. Estas estructuras son fácilmente observables desde la carretera, al otro lado del río Maule, y su base se encuentra a una altitud cercana a los 1.650 m s. n. m (Hildreth y Fierstein, 2024). Por su parte, la Muela del Diablo tiene un espesor aproximado de 40 m, comienza unos 120 m por sobre la cima del Colmillo y corona la cresta a lo largo de unos 250 m, encontrándose entre los 1.830 y 1.870 m s. n. m (Hildreth y Fierstein, 2024).

Las bases de los dos se encuentran respectivamente a unos 150 m y 330 m más altos que la confluencia cercana de los fondos de los cañones. Ambos están apoyados contra rocas andesíticas terciarias y la diferencia en sus altitudes probablemente refleja la topografía del lugar contra el que se apoyan simultáneamente, más que edades diferentes (Hildreth y Fierstein, 2024). 

¿Cómo se Formó la Muela del Diablo?

La específica forma de estas formaciones se debe al proceso de disyunción columnar, que es una fracturación causada por la contracción del material rocoso durante su enfriamiento. Este proceso produce columnas con forma hexagonal o irregular (Araya, 2022). Sin embargo, estas columnas no son del todo diferenciadas, ya que las formaciones se encuentran en una ladera permanentemente expuesta a factores erosivos, como el agua y el viento, que han ido desgastando y puliendo sus superficies a lo largo del tiempo (Araya, 2022).

Este mismo proceso se puede apreciar en otras formaciones del entorno, como los Monjes Blancos. Sin embargo, en el caso de la Muela del Diablo y el Colmillo del Diablo, el proceso de erosión ha ido modelando figuras que claramente recuerdan a una muela y un colmillo, lo que confirma así el con la tradición popular que le da nombre (Araya, 2022).

Flora y Fauna de la Muela del Diablo

El sector el Campanario presenta un ecosistema de Estepa Alto Andina de los Andes Centrales, con especies dominantes como la Hierba Blanca (Chuquiraga oppositifolia) y el Coirón (Festuca sp.) (Araya, 2022). La fauna más característica corresponde al avistamiento del Pato Corta Corrientes (Marganetta armata), además del cóndor (Vultur gryphus), que destaca por su imponente presencia en el cielo. Asimismo, es posible observar la presencia de zorro (Lycalopex culpaeus) en el lugar, los cuales suelen generar un mayor interés en quienes visitan el sector (Araya, 2022).

En cuanto a la gama cromática, el paisaje se caracteriza por presentar colores que varían entre tonos marrones y grises, los cuales dependen directamente de la época del año en que se visite el lugar. Durante el invierno, la capa de nieve que cubre gran parte del terreno provoca que predominen los colores blancos y grises claros.

¿Cómo Llegar?

Se encuentra a lo largo del Camino Internacional Pehuenche, que une Chile y Argentina, y se pueden apreciar desde el kilómetro 126 de la ruta CH-115 del Paso Pehuenche, en el sector el Campanario, a una altitud de unos 1.600 m s. n. m., consolidándose, así como un hito natural del entorno cordillerano. Para los visitantes se puede acceder cruzando el puente colgante, allí se accede al sendero que lleva a la base de la formación geológica.

Senderismo en la Muela del Diablo

La Muela del Diablo, ubicada al inicio del Valle de los Cóndores, ofrece una gran variedad de lugares y observar la gran riqueza del paisaje del lugar. Para llegar a la Muela es necesario realizar un trekking corto de aproximadamente de 2 km, en donde se podrá llegar a la cima de esta y logrando observar igualmente al Colmillo del Diablo. La precaución que hay que tener es principalmente en el ascenso y bajada, ya que las rocas sueltas del lugar pueden generan alguna caída.

Además, desde el inicio de la ruta existen distintas opciones de caminata que permiten ampliar la experiencia en el sector, como el trekking hacia la Ciudadela (8 a 10 horas ida y vuelta), o la visita a los Baños del Campanario. Estas alternativas ayudan a enriquecer el interés por el lugar y motivan a los visitantes a recorrer y conocer el entorno, promoviendo siempre el respeto y el cuidado de este valioso patrimonio natural.

Desde el mismo sendero de la Muela del Diablo es posible acceder a otros atractivos naturales, como la imponente formación conocida como La Cárcel, o también se puede apreciar la Cascada Invertida desde su base, junto a diversos saltos de agua que acompañan el recorrido. Finalmente, el camino conduce hasta la Cascada Arcoíris, punto que marca el cierre de esta hermosa ruta y se consolida como uno de los principales atractivos del sector.

Todo este recorrido permite apreciar la belleza del Valle de los Cóndores, donde los miradores, las vistas panorámicas y la flora y fauna del sector hacen que el lugar sea un destino imperdible para quienes disfrutan del senderismo, la fotografía o simplemente de la naturaleza, así como para quienes buscan conocer y comprender los distintos elementos que componen este paisaje.

Precauciones que Debería Tomar al Visitar la Muela del Diablo

Las principales precauciones que se deben considerar al momento de visitar el sector están relacionadas con el clima y la época del año. En invierno, las grandes acumulaciones de nieve pueden dificultar el acceso, impedir que la formación sea visible a la distancia y volver el camino complejo. En verano, la exposición al sol y las altas temperaturas pueden provocar insolación, además de que la crecida de los ríos puede impedir el acceso a algunos lugares (principalmente hacia La Ciudadela).

Igualmente, el acceso al sector requiere un comportamiento responsable por parte de los visitantes, considerando las condiciones del terreno y la fragilidad del entorno. Es fundamental respetar los senderos existentes, no intervenir la flora ni la fauna, y retirar los residuos generados durante la visita. De esta forma, se contribuye a mantener el equilibrio del ecosistema y a preservar el lugar para futuras generaciones.

Por ello, se recomienda actuar siempre con precaución e informarse previamente sobre las condiciones climáticas antes de realizar la ruta, de modo de estar preparado ante cualquier imprevisto y cuidar el lugar que se visita, para que más personas puedan disfrutarlo de la misma manera.

Geoeducación y Conservación: la Misión del Proyecto Geoparque Pillalmapu con la Muela del Diablo

La ubicación del sector y su alta exposición lo convierten en un entorno frágil, especialmente debido a los distintos procesos erosivos que puede experimentar. Al ser un lugar donde la majestuosidad de la naturaleza se aprecia a simple vista, resulta importante tomar conciencia de lo que tenemos y del respeto con el que debe ser tratado, entendiendo este entorno como algo vivo.

El sector del Campanario, donde se ubica la Muela del Diablo, no representa solo un atractivo turístico, sino también un espacio cargado de historia. Esta historia se refleja en los antiguos arrieros del sector, quienes han recorrido estos territorios a lo largo del tiempo, así como en la presencia constante de la fauna y las aves del lugar. Es una historia que está para ser contada, vivida y respetada, donde todos cumplimos un rol fundamental en su conservación.

Este sector también posee un importante valor educativo y científico, ya que permite observar de manera directa procesos geológicos y geomorfológicos característicos de la zona andina. Su estudio y difusión aportan al conocimiento del territorio, siendo un espacio relevante tanto para la educación ambiental como para la investigación académica.

Por esta razón, el sector forma parte del proyecto Geoparque Pillalmapu, ya que se trata de un lugar que merece ser conocido y respetado por la comunidad. La integración a este proyecto busca que tanto el patrimonio natural como el cultural puedan ser difundidos y, al mismo tiempo, preservados a través del aprendizaje y la concientización de las personas, poniendo en valor las maravillas presentes en la región y la importancia de su cuidado.

Una Visita con la Naturaleza Infaltable

Con todo lo expuesto, la visita a la Muela del Diablo es una experiencia que no se puede dejar pasar. No solo por su peculiar forma geológica, sino también por la flora y fauna que la rodean, además de los senderos que permiten observar paisajes y elementos naturales poco comunes.

Muela del Diablo

La combinación entre paisaje, historia, geología y biodiversidad hace que la experiencia sea enriquecedora tanto a nivel recreativo como educativo, haciendo que la Muela del Diablo se consolida como un espacio de gran valor natural y cultura.

Todo esto convierte al sector en un lugar que invita a conocer, recorrer y valorar el entorno natural de la Región del Maule.

Referencia: Wikiloc

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