Patrimonio Cultural

 

El Patrimonio Cultural y Natural de la provincia Cordillera está compuesto por una diversidad de construcciones monumentales y expresiones populares. Sitios arqueológicos, santuarios naturales y/o monumentos geológicos. Son estos vestigios y manifestaciones las que debemos conservar, resguardar y poner en valor para nuestras generaciones futuras.

Este territorio del patrimonio cultural cordillerano está ubicado al sur oriente de la región metropolitana. A una hora de transporte del centro capitalino. Cuenta con una inmensa herencia ancestral, de memoria oral. Esta tiene sus orígenes en los pueblos indígenas, que se asentaron antes del descubrimiento de América. Existen importantes vestigios de la presencia Inca en el Chile Central. El Cerro el Plomo, San José de Maipo en San Gabriel o como el Pucará del Cerro Chena.

La presencia de los primeros asentamientos humanos en este territorio las encontramos en el periodo alfarero temprano. Se han encontrado vestigios en sectores como El Manzano, en San José de Maipo, o Andetelmo en Río Clarilllo Pirque.

 

Picunches y la Propiedad de la tierra

Luego de la llegada española a Santiago y el retroceso de los mapuches hacia Bío-Bío la dominación sobre los Picunches se profundizó con la encomienda de indios. El fin de la extracción del oro derivó en que los negocios se volcarán hacia la propiedad de la tierra. Los últimos caciques mapuches entregaron sus tierras a precios irrisorios. La encomienda y la aceleración de la entrega de tierras, dio origen a la Hacienda Chilena en el XVIII. La Hacienda es una estructura social agrícola cerrada. De origen patronal, conservadora y autoritaria. Se mantuvo en el campo chileno por más de 200 años hasta la Reforma Agraria en la década de 1960.

 

Patrimonio Cultural
Patrimonio Cultural

El periodo colonial y republicano dejó una vasta herencia de inmuebles monumentales de arquitectura italiana, francesa y española. Estas se integraron al diseño tradicional de la casa de campo chilena. Caracterizada por sus largos corredores y tinajas de vino o chicha.

Patrimonio Cultural Cordillerano de la Provincia

Puente Alto, Pirque y San José de Maipo son las comunas de la Región Metropolitana que contienen el patrimonio cultural cordillerano. Se han asentado en las cercanías de los Andes, para desde allí relacionarse con la capital regional. Este territorio envuelve una abundante memoria vinculada a su geografía y a acontecimientos que le han brindado un carácter distintivo dentro de Santiago; el patrimonio cultural cordillerano ha crecido en su vínculo con la tierra, las montañas y el vino. También por su permanente intercambio urbano-rural a través de los viajes que se realizan dentro de ella como hacia el centro de la capital. Por el gran contenido mitológico y legendario que hemos investigado en su patrimonio oral.

 

Patrimonio Cultural Cordillerano Inmaterial 

El descubrimiento de leyendas, mitos, historias religiosas y la literatura popular nos proponen un recorrido por el patrimonio cultural cordillerano. Un viaje a sus hitos, sus monumentos, santuarios de la naturaleza, zonas típicas y a su patrimonio popular. Lugares considerados de valor identitario para los habitantes nos revelan su cosmovisión. La animosidad y características de estos habitantes son sus rasgos y memorias que los mantienen unidos a sus paisajes.

Patrimonio Cordillerano

La belleza del patrimonio cordillerano nutrida por el Rio Maipo y el Clarillo va otorgando el carácter a su gente. Ella porta las transiciones de lo rural a lo urbano. En los valles de la vid, con su fruto el vino, las bodegas de las viñas que albergan ancestrales técnicas de elaboración y guarda. Existen muchos secretos e historias asociadas a esta labor. Sus construcciones de gran antigüedad dan vida al vino. Torrente sanguíneo de la identidad del patrimonio cultural y natural, tanto en sus virtudes como vicios.

El Diablo y el patrimonio cultural cordillerano

El diablo, personaje religioso y popular, toma el rol malévolo en la zona campesina del centro del país, relativiza la moralidad y representa las oscuras conductas en el cotidiano de los habitantes. Si bien Lucifer habita en el campo y la cordillera, se transporta a la ciudad a través de las industrias en lugares simbólicos con alto sentido de pertenencia local. En este contexto consideraremos la religiosidad popular en sus rituales y fiestas como formador de culturas que van absorbiendo y mezclando anhelos, sentimientos y percepciones de la cosmovisión de la población cordillerana.

Patrimonio Cultural
Patrimonio Cultural

El cambio socioeconómico por influencia del desarrollo urbano ha llegado a afectar a sobremanera el Cajón del Maipo, que contiene un patrimonio cultural inmaterial abundante en mitología, tradiciones y leyendas de la montaña. Este acervo cordillerano ha influenciado los valles, los viñedos y también a Puente Alto como centro urbano. Los viajes e intercambios en esta dimensión territorial local han producido una cultura que está expuesta y ha sentido el avance de la modernización depredadora.

 

Patrimonio Cultural Cordillerano en tensión

La tensión y disgregación de lo patrimonial viene a replantear los enfoques y modos de intervención e interpretación cultural. Estos deben ser originados desde los portadores, indígenas, artistas y científicos sociales de lo patrimonial.

Las clásicas declaratorias patrimoniales importan concepciones más rígidas, estáticas y colonialistas observadas. La protección del Estado se ha orientado a las clásicas casas patronales, iglesias tradicionales, basílicas, mausoleos u otros inmuebles. Estas edificaciones representan la instalación del conquistador en América, con la consiguiente carga iconográfica y simbólica que conllevan estos inmuebles. Invocan su magnificencia eurocentrista, nublan la percepción y sensibilidad de lo americano, para poner en valor el acervo local colonial, sin integrar la visión étnica, campesina o la sabiduría popular.

La inexistencia de una política pública cultural estable, conlleva a iniciativas aisladas y poco sustentables en el tiempo, dejando a la deriva a numerosos colectivos y organizaciones comunitarias que portan el patrimonio cultural cordillerano en su quehacer diario. Ellos no han visto en el Estado colaboración alguna en preservar oficios, técnicas ancestrales, arte y literatura popular, que han sido los medios para activar la memoria y el sentido de pertenencia al territorio.

Patrimonio Cultural Cordillerano y Colonialismo

Si bien no podemos negar la decidida influencia del conquistador español en nuestra cultura, el Estado Nacional ha renegado de sus pueblos originarios, por lo que nuestro mestizaje se ha visto educado en una simbología y paisajes occidentales y, por sobre todo, visto capitalizados sus intercambios.

La libre mercantilización de los bienes y servicios, no ha traído consigo una libre circulación de la de las ideas. Ni las escritas, ni visuales. Se ha privilegiado la cultura tradicional por sobre la popular que es en donde se identifica el mestizo. El Estado ha extraviado su solidaridad y ha instrumentalizado la cultura en beneficio del capital, por sobre la democracia cultural.

Históricamente el patrimonio cordillerano y la cultura se manifiestan en un estado de ánimo que no siempre es festivo, incluso cuando lo es, es nostálgico. Los hermosos detalles arquitectónicos de las casas patronales nos rememoran los abusos a los campesinos y sus ranchos. Los barrios obreros industriales no se levantan en las comunas dormitorios, y las propias monjas son incendiadas por vivir al lado del río que se quiere intervenir por hidroeléctricas.

 

El Estado y la Democracia Cultural

El Estado no ha sido garante de la originalidad y pluralidad de las identidades del patrimonio cultural cordillerano. Tampoco de la diversidad biológica del patrimonio natural, del bosque esclerófilo y los geositios. El fortalecimiento democrático en participación es pobre. Se excluye, y somos incapaces de vernos en diversidad en el tejido social.

El Estado divide para gobernar. El sentido de lo público desaparece y las organizaciones no ocupan un espacio que les permita difundir su quehacer, participar de las decisiones ambientales y ser protegidas del mercado. Lo que más se extraña es una política pública que pueda recoger valores como la pluralidad, la creatividad y la solidaridad en su gestión, de la mano y en colaboración con la sociedad civil.

La carencia de un diálogo entre lo tradicional y lo popular, lo humano y lo divino, lo “primitivo” y lo “civilizado”, mantienen encerrada a la cultura.

Patrimonio Cultural Cordillerano y Democracia Cultural

Esperamos que los avances tecnológicos permitan generar comunidades de protección, gestión y puesta en valor del patrimonio cultural cordillerano.
La pluralidad de personas que participen en el desarrollo de una democracia cultural para el patrimonio permitirá un mayor intercambio y ambientes propicios para la dinámica de expresiones creativas que aporten a la vida pública. Estos intercambios no solo se relacionan con dimensiones económicas, sino que especialmente con sentimientos afectivos, espirituales e intelectuales.

El patrimonio cultural cordillerano debe ser resguardado para su preservación en el tiempo, pero sobre todo para ser difundido. El respeto a los Derechos Humanos en su más amplia comprensión es el pilar filosófico de la democracia cultural. El mercado no resolverá estos problemas.
Nuestra riqueza se encuentra en la identidad cultural de los pueblos y las comunidades. Nuestra memoria histórica y entorno natural son las que han dado vida a nuestra cosmología y respeto por la diversidad cultural.

Es deber de esta organización preservar y difundir el patrimonio cordillerano y sus identidades culturales para que no sea devorado por los procesos alienantes de la globalización y permitan facilitar los procesos de participación colaborativa de las comunidades.

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Nicole
Nicole
3 years ago

Qué bonito que rescaten el patrimonio de la provincia. Eso es algo, que jamás debe perderse en las futuras generaciones. Saludos.